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domingo, 11 de mayo de 2008

De una agradable tarde primaveral junto al estanque de la city.

El otro día hacía tan buen tiempo que los tres pisotones decidimos ir a tomar el sol al césped de la Ciudad Univesitaria. Hacía un poquillo de aire, aunque mucho calor, y nos dimos cuenta de que el agua de los chorros del estanque bañaba de vez en cuando el césped en forma de diminutas y refrescantes gotitas, así que nos sentamos junto al agua, bañados esporádicamente por dichas gotitas.

Estuvimos leyendo cada uno un libro (Susana Pasión India, Carolina Crepúsculo y yo Expiación), y el mío termino con alguna que otra página mojada (nada grave).

También nos reímos de Susana porque había recibido una carta en la que le decían que tenía que formar parte de una Junta Electoral de unas votaciones de la que nadie tenía ninguna noticia.

Hablamos de los sustos que nos hemos ido dando a lo largo de nuestra estancia en el piso: el de Carolina cuando iba a hacer tan confiadamente su cama y me encontró debajo de las sábanas, el mío en el baño después de ver El Orfanato o los varios sustos que se da Susana ella solita cuando duerme la siesta en el sofá; al tema de los sustos tendremos que dedicar una entrada entera.

Y, por si fuera poco, escandalizamos a Carolina con una frase demasiado obscena para ella que aparecía en mi libro (Expiación de Ian McEwan, muy recomendable, al igual que la película) y que la mantuvo algunos días sin dormir ("En mis sueños te beso el coño, tu dulce coño húmedo. En mis pensamientos te hago el amor sin parar todo el día").

Todo esto está recogido en el vídeo que grabó Carolina con su móvil, y que pongo a continuación para dar envidia a los que no han podido pasar una tarde tan agradable como la nuestra de aquel día en el estanque del Interfacultades jua jua jua... qué malo... ahora en serio, el vídeo.




Pues hasta aquí la entrada sobre nuestra agradable tarde en el estanque.

¡Saludos!

Los Pisotones.

sábado, 26 de abril de 2008

Del ascensor hecho de arena tratada y hormigón.

Como todo el mundo sabe vivimos en un cuarto piso sin ascensor, y en septiembre nos dijeron que este año iban a ponerlo. El caso es que hasta ahora lo único que tenemos es un montón de ladrillos debajo de los buzones y otro montón de sacos de arena en el hueco en el que irá el ascensor cuando se dignen a ponerlo.
Nuestro deseo e impaciencia de tener cuanto antes el ascensor ha dado lugar a conversaciones y conjeturas de lo más extrañas, como, por ejemplo, que el ascensor ya está montado, sólo falta una cuerda para atar los sacos y una polea en el techo, de forma que quien quiera subir se siente en los sacos y otra persona tire de la cuerda... en fin, cosas a no tenernos en cuenta.
Pero, sin duda, la conversación sobre el ascensor que se lleva la palma es aquella en que Onna descubrió para qué servían en realidad los sacos de arena y, lo que es peor, decidió contarlo [reproducimos la conversación tal y como ocurrió, sin ninguna coma cambiada...].

Este es el hueco del ascensor en cuestión. En el centro se pueden ver los sacos de arena, a la derecha la escalera, y a la izquierda la puerta del cuartucho que tienen que cerrar al que se referirá Onna en la conversación.


ONNA: ¡Ya sé para qué son los sacos de arena! [La miramos con cara de "a ver qué dice"] A ver, hay un cuartucho que lo tienen que cerrar...
NÉMESIS: Si, y qué van a hacer, meter los sacos en el cuarto.
ONNA: No, hombre, meterán la arena pero tratada...
YAKKUL: A ver, cerrarán la puerta con ladrillos y ya está.
ONNA: ¡No hombre! ¿Y si se dejan a alguien encerrado?
YAKKUL: Sí, a ti, ¡y fiesta nacional!
[Carcajada general]
ONNA: Ay, que es que yo no entiendo de albañilería.

[Minutos después]
NÉMESIS: Pero qué van a hacer, ¿meter los sacos dentro del cuarto?
ONNA: Hombre, pero los meterán desordenados... Meterán la arena pero sin saco, tratada, como he dicho antes...
[Carcajada general otra vez, y damos por zanjada la conversación]

[Horas más tarde, cuando le contamos a Atenea la conversación...]
ATENEA: Oye, ¿y qué es la arena tratada?
ONNA: ¡Hormigón!

[Onna, cuando al fin se da cuenta de que nos reímos de ella, suelta una de las perlas míticas del piso...]
ONNA: Agg, ¡sois más pesados que un tonto en un lago!

Éste es nuestro sueño... tampoco pedimos tanto...


La conversación terminó sin ningún accidentado grave, excepto el cerebro de Onna, y se convirtió enseguida en uno de los momentazos del curso 2007/2008 en el piso. Cualquier día colgamos la conversación sobre el haba...


¡Saludos!
Los pisotones